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Encontré un peluche destrozado, llenos de remiendos, roto, igual que la persona a la que había pertenecido tiempo atrás. Seguro que ya no se acordaba de aquel peluche, como uno de los recuerdos de su infancia. Como tampoco recordaba muchos otros objetos, tan materiales...

ANDREA BLANCO ( 3º A)

Yo lo único que sé, es que quiero algo, y cuando lo tengo, no lo quiero, y cuando se va , lo vuelvo a querer ¿Lo quiero o no lo quiero? No sé qué hacer, ¿qué hago?

CRISTINA PARRA MAHÍLLO ( 3ºB)

Quiero llegar a ese lugar. No sé cómo hacer: andar, correr o volar. Mi única preocupación es poder llegar. ¿Qué hago? ¿Cómo hago? No me queda otro remedio que andar, correr, volar.

MARTA BLANCO RÍOS ( 3ºB)

Yo miro, miro la tele, pero no me inspiro. Vuelvo, vuelvo a mirar y no encuentro nada en qué inspirarme. Lo único que me queda es pensar y pensar.

DIANA HERRERO IGLESIAS ( 3º A)

Estábamos un ruso, un alemán, un iraní, un francés, un polaco, un brasileño, un jamaicano, un chino, un japonés, un sueco, un argentino, un inglés, un canadiense, un árabe, un turco, un italiano, un marroquí, un astraliano, un americano, un peruano, un suizo, un saudí, un griego, un boliviano, un cubano, un somalí, un mexicano, un israelí, y nos reunimos en una conferencia multicultural. Lo dije: -!Hola!. Pero cada uno seguía a lo suyo.

-Todo estaba en calma en el bosque. No se movía la hoja del más endeble arbusto. De repente los animales empezaron a correr despavoridos. Ahora las hojas de los arbustos estaban en llamas. Toda la colorida calma que había en el bosque, se convirtió en una ennegrecida calma. Allá donde había arbustos, ahora hay cenizas. La calma interrumpida por un despiste.-Era tarde, y ya nada se podía hacer. Pero él sentía que no estaba todo perdido y echó a correr. Tenía la confianza de que llegaría a tiempo al tren que cambiaría su vida. Iba a marchar, y debía elegir bien los caminos para llegar a tiempo para su viake que le sacaría de un país en guerra.